Alí Primera: El canto que trascendió a la muerte
20 febrero, 2021
category: FORO DEBATE, VENEZUELA
A 36 años de su inesperada partida, su voz retumba en el recuerdo y las luchas de los pueblos
El 15 de febrero de 1985 es una fecha de no grata recordación para los pueblos del mundo. Partía hacía la eternidad Ely Rafael Primera Rossell, Conocido como Alí Primera, y recordado como el Cantor del pueblo.
Fue un día oscuro para quienes le admiraban y se inspiraban en sus canciones para luchar contra regímenes opresores. También lo fue porque el mayor temor de su familia y seguidores se cristalizaba: Alí moría en un accidente de tránsito que, para muchos, tenía un fuerte hedor a atentado.
A 36 años de su partida física Todasadentro consultó al periodista y poeta Jimmy López Morillo (foto interior) sobre el legado que dejó elCantor del pueblo, así como su permanencia en la memoria de los movimientos populares.

Jimmy López
-¿Qué significó la muerte de Alí Primera para el país y para los movimientos populares del continente?
–Fue una terrible pérdida, sin dudas, para elmovimiento popular, para el pueblo, porque Alí era una voz de esperanza y de combate en tiempos en los cuales vivíamos sometidos a una feroz dictadura disfrazada con ropajes de falsa democracia. Él mismo decía que aquí lo que había era tolerancia.
Alí no era solo un carajo que se montaba sobre una tarima, pegaba cuatro lecos diciendo lo que la gente quería escuchar y después se iba a hacer otra cosa. Predicaba con el ejemplo, cumplía a cabalidad con cuanto pregonaba, pues sostenía que la palabra sin los pasos es una palabra muerta.
No se trataba de cantar, sino de convertir ese canto en motor para organizar los batallones, como lo repitió casi hasta el cansancio. Practicaba la solidaridad y el humanismo, dos condiciones indispensables para todo aquel que se llame revolucionario, de tal manera que era capaz de colaborar incluso con quienes lo adversaban ideológicamente.
Precisamente por no limitarse a cantar, sino que iba más allá del canto, se convirtió en un elemento tan peligroso para los gobiernos de la IV República, de ahí toda la cantidad de atentados que sufriera durante su muy corta vida.
El hecho de que su canto y su ejemplo han trascendido casi 40 años desde aquel nefasto 16 de febrero, dan cuenta de la dimensión que en su momento tuvo su inesperado cambio de paisaje.
-¿Cuál considera que es el mayor legado que le dejó Alí al pueblo venezolano?
–Predicar con el ejemplo, llevar a la práctica lo que planteaba en sus canciones, transitar sin dudas por esos caminos que él nos mostraba en sus letras. Su profundo amor por el pueblo venezolano y sus inquebrantables convicciones antimperialistas.
-A pesar de cumplirse 36 años de su partida física, ¿considera que su esencia sigue presente en los pueblos?
-Su canto y su ejemplo, como ya lo he apuntado, trascienden los tiempos. Alí fue un predestinado y todo cuanto hizo lo sembró en el corazón de la Patria a la cual amó sin dobleces de ningún tipo.
“Si callo para siempre, no me llores
recuérdame siempre, en mi canto vivo
con alegría, no haces nada con llorar
ni con rezos ni con flores”.
Para Sol M de Primera
-¿Su ejemplo es inspiración para los pueblos?
–Es inspiración, es aliciente, es fortaleza, es el sendero de luchas y esperanzas mostrado en sus canciones, incluso en las destinadas a la mujer como centro del amor. Su canto, como ya lo expuse anteriormente, es de tal magnitud que incluso en estos tiempos de resistencia heroica de nuestro pueblo frente a los despiadados ataques del imperialismo y sus mandaderos, sigue ayudando a formar los batallones para esa resistencia.
-Ante el asedio que vive el país en estos momentos, ¿cuál cree que sería la respuesta de Alí?
–Alí estaría en el primer frente de batalla, junto al pueblo, cantando y combatiendo y jamás le haría el juego a quienes bajo ropajes supuestamente revolucionarios apuntan al divisionismo, cuando lo que en realidad lo que se requiere es la unidad monolítica alrededor del liderazgo indiscutible del presidente Nicolás Maduro Moros. Ahí estaría él.
-¿Accidente o asesinato?
–Siempre me pareció sospechosa esta tragedia y he escuchado versiones en ambos sentidos, pero no tengo elementos de juicio para afirmar si fue una cosa o la otra. Esa pregunta debería ser para su familia.
Rosa Ángela Latorraca González
Fotos: Archivo
Sobre la muerte de Alí Primera.
Lo que puedo decir sobre Alí Primera es que no nos perdíamos ninguno de sus conciertos.
Cuando murió, el año 1985, yo estudiaba tercer año de derecho en la Universidad Santa María, en Caracas, y trabajaba como secretario auxiliar en el juzgado 6to de primera instancia en lo penal de la circunscripción judicial del Distrito Federal y Estado Miranda. Su muerte ocasionó un delicado conflicto político porque en el accidente de tránsito donde fallece también estuvo involucrado el periodista Ítalo Silva, hijo del comandante guerrillero Américo Silva, y destacado miembro de la Fundación Américo Silva y de Cantaura Vive.
Las versiones que Alí había sufrido un atentado estremecieron al país, sobre todo a la izquierda revolucionaria. El sindicato de trabajadores tribunalicios ese año estaba en manos de Bandera Roja, organización que me ingresa a trabajar como alguacil dos años antes a los tribunales, cuyos directivos eran los combatientes del FAS: Esperanza Hermida y Rodolfo Ascanio. Ellos me ordenan que debo solicitar mi traslado para el juzgado Tercero de Instrucción de Tránsito, que estaba conociendo del expediente, pero solo había una vacante como escribiente; o sea que me iban a bajar de rango de un solo plumazo, pero era una orden tajante del regional de BR de Caracas. Protesté pero de nada sirvió. Al llegar al nuevo trabajo de inmediato le pego la mano al expediente del accidente mencionado, lo estudio y elaboro un minucioso informe donde participo al partido que ambos estaban ebrios al momento del accidente; Alí estuvo tomando todo el día en el estudio donde se grababa su último disco, y luego llevó al músico Alí Agüero al Oeste de la ciudad y allí continúo tomando hasta altas horas de la noche. Italo por su parte estuvo tomando todo el día en el cumpleaños de un amigo en Valle Abajo y ebrio había salido a comprar más bebidas para la urbanización Coche cuando sucede el encontronazo. Alí tal vez se quedó dormido frente al volante y saltó la isla quedando su camioneta incrustrada en el vehículo de Italo Silva, quien sobrevivió pero estuvo durante algunos años en silla de ruedas. Todos los testigos presenciales fueron contestes en sus versiones sobre los hechos, así quedó plasmado en una investigación que siguió paso a paso toda la nación.
Rafael Hurtado Bravo
“Es verdad, es Alí Primera”
Luego de realizar un canto popular por la defensa del Río Tocuyo junto a otros cantores y cantoras en 1983, Alí pretendió dirigirse en su vehículo a Acarigua. Desde la entrada de Cabudare, empezó a ser hostigado por dos camionetas, realizando sus tripulantes acciones y señas extrañas mientras lo perseguían. Después de pasar Sarare, los dos carros lo adelantaron a gran velocidad y a 10 km de ese punto, Alí notó que venía un auto en sentido contrario con las luces muy altas impidiendo que viera a otras dos camionetas que le intentaban bloquear el paso. Para evitar el choque frontal, maniobró su carro metiéndose hacia una quebrada donde quedó atascado sobre unas piedras. Al recobrar el conocimiento, salió del auto con dificultad por los golpes sufridos y se escondió en los matorrales cercanos regresando al rato para reposar en la parte trasera de la camioneta al sentir mucho frío. A las 5am llegó un automóvil del cual salieron dos hombres armados exigiéndole que se bajara, Alí responde que no y ante esto uno de ellos dijo “Es verdad, es Alí Primera”; se acercó el otro para verificar la identidad, comentando “Ese hijo de puta ya está reventado, vamos a dejarlo que se muera así o que lo pique una culebra”, simularon dispararle y se fueron a toda velocidad. Ante esto, Alí entendió que no eran unos simples ladrones y que la orden era matarle sin tiros. El cantor comenta “cuando quedé solo, sentí un gran alivio y una inmensa alegría de estar vivo, de estar recibiendo la brisa en plena cara y de oír a los pájaros emprender su tarea de cantarle a la luz”. Fue auxiliado en los brazos de la solidaridad de un chofer que lo encontró cerca de las 6:30 am.
Ante este hecho Alí realizó un comunicado en los periódicos, donde anunciaba a quienes habían intentado matarle que, a diferencia de ellos, su arma es su canción que se eleva con profundo amor al ser humano y por su pueblo, “mi arma es la esperanza, mi arma es mi deseo de ser útil siempre a mi país. Dejar de hacer lo que hago es como dejarme morir de una muerte distinta (de miedo)”.
Fuente: No solo de vida vive el hombre. Diario Últimas Noticias, Suplemento Cultural. 7 de abril 1983. (Tomado de la cuenta Instagram: Fundación Alí Primera)
Presentimiento
Alí despertó el 15 de febrero de 1985 con el presentimiento de que podía pasar algo. Ya había grabado su premonitoria canción “Camarada”… Él no dejaba que Sol botara la basura en el bajante de su piso, pues ante tantas amenazas y hostigamientos, sentía miedo de que le ocurriera algo al salir al pasillo, pero ese día le dijo a su esposa que tenía que aprender a usar el bajante porque él no le iba a durar para siempre. Sol le cortó el cabello y él pidió que le cortaran uno de sus bucles más bonitos para entregárselo a su hija Shimpi, que en ese momento se encontraba con ellos. Le advirtió de algunas cosas, de algunas personas que le mentían y sacó su guitarra, su cuatro y su agenda de canciones escritas para entregárselas a Shimpi, a Sandino y a Servando respectivamente como regalos de su parte. Quiso que despertaran al más pequeño de sus hijos para poder jugar con él antes de salir de casa e ir a cumplir su compromiso con la canción.
La inseguridad se le salía por los poros, expresándola en forma de juego con la frase famosa del Chavo del 8 “si me voy… no me voy”. Shimpi y Sol lo acompañaron al ascensor donde nuevamente repitió la expresión juguetona.“Alí ¡no vayas!” dijo Sol al verlo titubeante, pero él le respondió “no puedo quedarle mal a los músicos” y se cerró el ascensor.
Desde el piso 12 les fue posible ver a Alí salir a Planta Baja, una vez allí, Alí volteó la mirada al cielo y gritó: “¡Mi vida, te amo! ¡mis carajitos, los amo! ¡mi vida, te amo!” retirándose hasta perderse de vista. A eso Shimpi le dijo: ¿Tu sientes lo mismo que yo? Y Sol responde: sí, vamos a entrar y a pedirle a papá Dios que lo cuide.
Fuente: Echa tu cuento con Alí con Sol Musset. 15 de mayo del 2020. (Tomado de la cuenta Instagram: Fundación Alí Primera)
Artículo original: Alí Primera: El canto que trascendió a la muerte